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Justo para su gusto: mi trabajo y yo

En las buenas empresas, esas donde se valora también las relaciones humanas, aportar valor al entorno, uso de energías limpias, entre otras, se buscan colaboradores que tengan los mismos valores que la empresa, pues así el trabajo es mucho más eficiente y grato. Esto implica necesariamente que la empresa ha definido los valores que quiere que la representen, y no solo eso, sino que se ocupa de ser coherente con ellos. 

Para la persona que busca trabajo o quiere desarrollarse laboralmente dentro de su empresa, es entonces de suma importancia tener claro que valores éticos ha decidido que lo representen y también, así como las empresas, permanentemente estar atentos al propio quehacer para ser coherente con aquellos valores. Es lo que se llama ser una persona íntegra, de una sola línea, consistente, que tiene opinión propia que puede diferir de lo que dice la mayoría. Eso es valioso.

Esto es de suma importancia, el tema valórico, y es transversal a todos los espacios en que nos movemos, no solo el laboral, pues determina no el qué hacemos, sino el cómo hacemos las cosas; por ejemplo se nota en si cumplimos nuestros compromisos, qué comemos, en como saludamos, cómo vivimos, que aprendemos, si tenemos hijos o no, etc. etc. En definitiva, en cómo nos comportamos en cada situación . Es tan determinante pues a diferencia de las competencias profesionales o técnicas, los valores no se aprenden en un lapso predeterminado de tiempo, sino que toma la vida entera ser conciente de los propios valores y vivir con la intención de ser coherente con ellos. Los que han logrado altos grados de coherencia respecto a determinados valores, han inspirado a grandes grupos humanos: Martin Luther King, la madre Teresa, Dalai Lama, Ghandi, Mujica, Obama, etc. Yendo más allá, los Budas y Santos, han sido personas que han invertido su vida en ser coherentes con valores altruistas. Lo mismo vale para organizaciones. Es más, las distinguimos por sus valores: Cruz Roja, Green Peace, Naciones Unidas, Médicos sin Fronteras....

Ojala hayamos aprendido que para elegir pareja, es importante que nuestros valores sean similares, sino sufriremos. Una mujer que valora el ahorro, lo pasará mal con una pareja que despilfarre. El mismo principio vale para las empresas. Lo pasaremos mal con aquellas que viven valores opuestos a los nuestros. Y como escribí al principio de esta nota, las buenas empresas buscan a aquellos que tengan sus valores. 

Te deseo un tiempo fructífero tomando conciencia de tus valores, eligiendo cuáles deseas hacer tuyos. Observando tu coherencia.

Hasta la próxima.

Cristina Montiel