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Cuando tu Trabajo no te Motiva

Cuándo el trabajo no nos motiva…

Las ganas de ir a trabajar porque le hayas sentido a lo que haces es cómo la bencina para el motor: permite continuar. Es lo que permite que en tiempo no tan buenos continúe tu compromiso por sacar adelante lo que te has propuesto, porque crees en el propósito de tu quehacer. Siempre hay por lo menos 3 alternativas para continuar viviendo con calidad:

  1. 1. Tómala. Es aceptar lo que es sin resistirte. La resistencia a lo que está pasando es lo que provoca dolor. Esto es rendirse a lo que es, en este momento, e ir tomando medidas para cambiar lo que se pueda cambiar. Si no, el sufrimiento está programado. 

 

  1. 2.  Déjala. Si puedes prescindir de ese trabajo que no te motiva, el dejarlo es obviamente la vía más rápida para dejar de vivir lo que no te gusta.

 

  1. 3. Transfórmala. Acá esto implica transformarse uno mismo desarrollando virtudes que te permitan ver a ese trabajo que no te gusta o a las personas asociadas a el, de manera empática, comprendiendo por qué actúan de la manera en que lo hacen. Esto es más lento quizá, pero más bello porque permite transformarnos en mejores personas y a través de nuestra influencia tener, por ejemplo, un mejor planeta.